Cómo cuidar tu coche para que tenga una larga vida

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La duración de un coche no tiene una fecha fija. Algunos pueden durarte 12 años, otros 8 y otros pueden llegar a los 20. ¿Cómo es eso posible? Todo depende del cuidado que le otorgue su dueño. Y con eso no solo nos referimos a la parte estética, sino también a la interna. Hoy te daremos las claves para cuidar tu coche para que tenga una larga vida.

Modalidad de conducción

Cuidar tu coche comienza por la forma en la que conduces y fuerzas el vehículo. Si sueles dar acelerones y frenar en el último momento, las ruedas sufrirán un desgaste innecesario que te obligarán a cambiarla con más antelación de lo previsto. 

La buena conducción está en una velocidad suave y constante, circulando por terrenos llanos y sin baches para evitar reventones en sus llantas. Además, deberás procurar utilizar los mandos (volante, palanca de cambio, pastillas del suelo) con delicadeza. Con un pequeño movimiento, el control estará asegurado y tu vehículo irá sobre ruedas.

Abolladuras y roces 

Los golpes y roces son muy comunes en los conductores noveles. Aunque ya tienen el carnet de conducir, siguen siendo novatos en las carreteras y, por muy leve que sea, el turismo sufre dolencias en su carrocería, incluso en su motor si el choque ha sido más grave. 

La clave para evitar estos desperfectos está en prevenir y mantener la distancia de seguridad como dictamina la DGT. También, ¡fíjate en los retrovisores! No solo están para ver a quién puedes adelantar, además sirven para controlar a qué distancias se encuentran y manejar el vehículo en su función.

Un último consejo: cuidado con las columnas y los bolardos. Estos elementos a veces se sitúan en las zonas de estacionamiento. Son útiles para separar, pero también son un incordio a la hora de aparcar. Muchos roces, en la chapa y en las ruedas, aparecen por su causa. Por tanto, mira bien el suelo y controla con los espejos la dirección del coche sin acercarte mucho. Y a la hora de salir, ¡cuidado con la puerta!

Sabemos que los accidentes ocurren y que, por mucho que quieras cuidar tu coche, casi seguro tendrás que afrontar alguna reparación de chapa y pintura. Trata de que tu coche no visite demasiado el taller.

Limpieza

Mantener tu turismo limpio es indispensable. Lejos de mantener a raya las críticas del resto por el barro acumulado, el funcionamiento del motor está en juego. La suciedad acumulada en los cristales comprometen tu visibilidad, y en las ruedas puede obstaculizar el movimiento, incluso el freno. Este peligro solo podrá remediarlo un buen lavado que lo deje como los chorros del oro.

La función del limpiaparabrisas es primordial y también es uno de los elementos que deberás controlar y cambiar si empiezan a rayar los cristales. Deberás controlar el líquido y su funcionamiento cada vez que los uses, especialmente los días con clima adverso. Sin embargo, cuando no llega a todos los sitios deseados, hay que echar mano de una manguera o pistola de agua a presión con un poco de jabón. Podrás acompañar el proceso con un trapo que incida en ciertos lugares y vaya secando. 

Si no dispones de estas herramientas, siempre puedes acudir a una gasolinera que tenga habilitado un túnel de lavado.

El aceite

El aceite del vehículo es uno de los componentes más esenciales para el funcionamiento del motor. Sirve para lubricarlo, mantenerlo limpio y en las temperaturas idóneas para evitar averías. Es un parámetro muy medido, cuyos niveles aparecen en el indicador del vehículo junto al de la gasolina y el kilometraje. Cuando su sensor aparece iluminado, es síntoma de que necesitas rellenarlo. 

No obstante, el coche también te puede dar una idea de como va por ciertas señales, ya sea por el ruido o los humos que emite. Saber escucharle y analizando, podrás procurarle la larga vida que tanto esperas. Si los gases del motor son oscuros, significa que está sucio por dentro y necesita un cambio de aceite de inmediato.

Con una varilla, podrás calcular la cantidad de líquido que aún conserva y la que debes de echar, atendiendo a su temperatura y espesura. O si quieres que se encarguen los profesionales, siempre puedes acudir a tu taller más cercano para que lo rellenen y realizar una revisión general su estado.

Neumáticos

El control del estado de los neumáticos es otra forma de cuidar tu coche. Las ruedos son otro de los elementos más importantes para una conducción segura y fluida. Siempre debes disponer de un recambio en el maletero para posibles contratiempos en la carretera. 

No obstante, tendrás que estar atento a su presión y dibujo en las llantas que te indiquen su condición. Con el coche parado y en frío, podrás medirlo y ajustarlo con un manómetro. Lo aconsejable es que sus parámetros ronden por los 2 mm. Así pues, ¡a controlar!

Además de todos los consejos que podamos darte, siempre estará en orden las revisiones pertinentes a tu vehículo en su respectivo taller. Sabrás si merece o no la pena seguir gastando dinero en reparaciones. Gracias a esas citas obligatorias, se pueden coger a tiempo posibles averías y/u optimizar el funcionamiento de tu coche para que tenga una larga vida. Si algo nos ha enseñado la DGT es: para cuidar tu coche es ¡mejor prevenir que curar!

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